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UniversidaddeCádiz
SEJ708 Cátedra Bolonia- Baelo Claudia de Estudios Histórico-jurídicos

SEMINARIO “FÉLIX VARELA”: VÍNCULOS ENTRE CUBA Y CÁDIZ

 

 

EL FUERTE DE SAN LUIS: UN MONUMENTO A LA DESMEMORIA

(29 de mayo de 2025)

 

A los médicos Antonio de la Cruz Rubio, Mariano Osuna Pineda, Jerónimo

Ramos Blanco, Enrique Plaza Iglesias y Francisco Baixauli Perelló,

por su excepcional entrega en el Montserrat y el Fuerte de San Luis

 

 

Al salir de Cádiz por el Puente Carranza lo podemos vislumbrar de soslayo a la derecha, antes de alcanzar la costa de Puerto Real y justo donde antiguamente se erigía el icónico toro de una renombrada empresa bodeguera. En el año 2011, la Junta de Andalucía lo integró en una declaración de Bien de Interés Cultural sobre los lugares de la Constitución de 1812, pero obviando su principal valor patrimonial inmaterial. Se trata del Fuerte de San Luis (Isla del Trocadero), ya en ruinas, donde yace dormido uno de los capítulos menos conocidos de la Historia de España, ocurrido cuando después de cuatro siglos, nuestra patria dejó de ser americana y quedó reducida a su configuración actual. Desde entonces, la memoria de los españoles del vapor Montserrat y del Fuerte de San Luis espera justicia histórica en silencio, pacientemente, con la nobleza acreditada por su comportamiento ejemplar, y en sonrojante contraste con la desmemoria institucional de España, que dura más de 126 años.

Calles, alamedas, monumentos e incluso muelles se han dedicado en Cádiz y otras ciudades a quienes, mirando más por sus intereses particulares que por la Nación, condicionaron las erráticas decisiones gubernamentales y el devenir de Cuba, provocando un éxodo de más de 235.000 españoles hacia la Península. España suele ser espléndida y servil con los poderosos, pero casi nunca con los héroes de la historia real, condenados hábilmente al olvido porque la verdad suele ser incómoda.

En su día, este episodio preterido de la Historia de España fue narrado a la perfección por el Diario de Cádiz en sus números impresos de octubre a diciembre de 1898. Y, hace sólo siete meses, lo explicó oportuna y magistralmente el historiador puertorrealeño Dr. Izco Reina en esta misma rotativa. En el frío amanecer del día 2 de noviembre de 1898, tras 14 días de sobrecogedora diáspora marítima desde el Puerto de Gibara (Cuba), el vapor-correo-hospital Montserrat arribaba al Castillo de San Lorenzo del Puntal (Puntales) para, a continuación, fondear junto al Fuerte de San Luis, a donde fueron trasladados los más graves heridos y enfermos. Quedaron al cuidado de cinco esforzados médicos que los asistieron en condiciones épicas durante tres meses: antes de partir de Cuba; después, en los interminables 14 días del memorable viaje; y, finalmente, durante largas semanas en la húmeda clínica improvisada en el Fuerte de San Luis.

En el Montserrat viajaban 1.498 personas. Habían partido de Gibara el 17 de octubre rumbo a Cádiz dejando atrás para siempre sus vidas, tan españolas y tan cubanas a la vez. A las 7 de la tarde del día 1 de noviembre, el buque de la Compañía Trasatlántica doblaba la Punta de San Felipe (Cádiz) y las autoridades se negaban a que atracara en el Puerto gaditano aduciendo diversas razones. En medio de dificultades indescriptibles y circunstancias heroicas viajaban oficiales del Ejército y de la Armada, con sus familiares, viudas…, y más de 1.200 cabos, cornetas y soldados, 800 de los cuales padecían enfermedades graves o gravísimas. Durante el trayecto de irreparable despedida de su España cubana y americana, fallecieron 96 pasajeros y otros 7 perecieron en las aguas de la Bahía. Más de 100 ingresados en el Fuerte de San Luis fueron enterrados sin la presencia de sus seres queridos en una fosa común del cementerio de Puerto Real.

La legislación europea, estatal y autonómica sobre patrimonio histórico -material e inmaterial- exige reconocimiento, conservación, protección y promoción de los bienes declarados de interés cultural, así como el derecho de acceso a los ciudadanos. Y el artículo 1 de la Ley de Memoria Democrática de 2022 asume como su objeto “la recuperación, salvaguarda y difusión de la memoria democrática, entendida ésta como conocimiento de la reivindicación y defensa de (…) los derechos y libertades fundamentales a lo largo de la historia contemporánea de España, con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones en torno a los principios, valores y libertades constitucionales”.

No sólo se han paralizado durante más de un siglo todos los intentos de reconocimiento a la gesta humanitaria y sanitaria del Montserrat y del Fuerte de San Luis, sino que, para mayor agravio, el lugar ha quedado progresivamente abandonado a un estado de crónico deterioro y ausencia de memoria, recuperación y difusión como patrimonio material e inmaterial. Sin duda, una falta de respeto intergeneracional a la dignidad, la identidad y la verdad que corresponde a toda persona según el vigente constitucionalismo europeo; y sobradamente, por sus contrastados méritos, a la tripulación, los médicos y los pasajeros del “Montserrat” en su histórica e indeleble travesía desde Gibara a Cádiz. A la espera del ya inaplazable cumplimiento de la ley, el Fuerte de San Luis nos interpela como monumento vivo a la ingratitud y la desmemoria desde su bello rincón en las aguas tranquilas del saco interior oeste de la Bahía.

 

José Joaquín Fernández Alles

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Noticias académicas

 

Convocatorias: 28 de mayo de 2025. 17.00 horas- Reunión de investigadores en la Sala de Junta “Mora Garcés” de la Facultad de Ciencias Económicas.

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Noticias académicas

 

13 de mayo de 2025. Se inicia el proceso de tramitación de convenio específico entre la Universidad de Cádiz y la Universidad de Holguín para establecer el marco de investigación entre el Centro de Estudios de Desarrollo Local  de la Universidad de Holguín y los grupos SEJ-058 y SEJ-482 del PAIDI de la Universidad de Cádiz, para la recuperación y promoción turística del patrimonio material e inmaterial de las localidades de Gibara y Antilla (provincia de Holguín).

 

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Artículos

 

Félix Varela y el primer constitucionalismo

(10  de mayo de 2025)

 

Félix Varela Morales fue un educador, político, filósofo y pensador independentista que puede ser considerado como el primer gran patriota cubano, al que Luz y Caballero definiera como “el que nos enseñó primero en pensar”.

Envuelto en las turbulencias políticas de inicios del siglo XIX, Varela experimentó en su pensamiento político una importante evolución, que es imposible comprender sin conocer a grandes rasgos la realidad cubana de la época.

A inicios del siglo XIX, Cuba experimentó un boom económico sustentado en la plantación esclavista. Este modelo consolidó una oligarquía criolla dependiente de la mano de obra esclava. Sin embargo, este progreso material coexistió con una sociedad polarizada: mientras se buscaba mayor autonomía, se temía que la independencia pusiera en riesgo el progreso alcanzado. Esta contradicción explica la apuesta por el reformismo inicial de Varela, que aspiraba a modernizar el marco jurídico dentro del colonialismo.

Varela fue un religioso que sobresalió por su inteligencia y sus modernos métodos de enseñanza, que partían de la ponderación de la tarea de educar al pueblo como una necesidad tan básica como la de la alimentación.

Fue uno de los más decididos exponentes del pensamiento antiesclavista y antirracista, males que consideraba parte importante de la pérdida de valores que se daba en Cuba en un momento fundacional de la nacionalidad cubana, lo que hacía de estos temas acuciantes.

Dentro de sus obras más reconocidas figuran 4 tomos de Lecciones de Filosofía con los que sienta las bases para la creación de la Escuela de Filosofía cubana.

Todo su pensamiento y su obra están en perfecta consonancia con el propósito de formar pensadores activos que funden en una síntesis de modernidad, integridad, ciencia y razón la nación cubana, de ahí que no resulte casual que sea precisamente él quien enseñe por vez primera el texto gaditano en las aulas del Seminario habanero de San Carlos.

La titularidad de la cátedra la obtuvo por oposición y las principales ideas que impartió en ella han llegado a nosotros a través de un texto de su autoría titulado “Observaciones sobre la Constitución política de la Monarquía española”. La aproximación que en esta obra se hace a la Constitución de Cádiz trascendió la mera exégesis textual.

En sus Observaciones reinterpretó conceptos como la soberanía popular desde un prisma rousseauniano: “Las autoridades no recibieron más poder que el que voluntariamente quiso darlas la sociedad” (Varela, 2008: 11). Criticó, además, la rigidez del artículo 368 —que imponía un plan educativo uniforme—, arguyendo que “la uniformidad del método es un absurdo […] la prudencia de los profesores […] es lo único que puede conducirle” (Varela, 2008: 76). Este enfoque, que combinaba el liberalismo gaditano con una mirada crítica adaptada a las realidades cubanas, sentó las bases del constitucionalismo insular.

No en vano, su cátedra en el Seminario de San Carlos se ha considerado fundacional para el derecho público cubano, al priorizar la formación de ciudadanos activos antes que súbditos pasivos (Fernández Viciedo, 2014).  Su magnífica aproximación al texto constitucional de 1812, sentó las bases teóricas del constitucionalismo cubano y los principios ideológicos de que se nutriría el futuro espíritu independentista.

La frustración del Trienio Liberal, donde las Cortes españolas ignoraron las demandas autonomistas cubanas, marcó un punto de inflexión. Tras su exilio en Estados Unidos (1823), Varela abandonó el reformismo y abrazó el independentismo mediante acciones concretas: desde El Habanero (1824-1825), primer periódico independentista cubano, defendió una soberanía plena sin anexión a EE.UU. Su obra Cartas a Elpidio, aunque centrada en la ética, subrayó que la emancipación requería una educación crítica y moralmente sólida. Así, su pensamiento evolucionó de la defensa del liberalismo gaditano a un proyecto nacional autónomo, influyendo decisivamente en figuras posteriores como José Martí (Roig de Leuchsenring, 1945).

Referencias bibliográficas

 

Fernández Viciedo, Y. (2014). “Félix Varela Morales y el origen de la enseñanza del constitucionalismo en Cuba (1818-1824)”. Revista de Historia del Derecho, 47, pp. 33-57.

Roig De LeuchseNring, E. (1945). “Varela en “El Habanero”, precursor de la revolución cubana”. Cuadernos de Historia Habanera, 28, pp. 7-36.

Varela Morales, F. (2008). Observaciones sobre la Constitución política de la Monarquía española. Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.

 

Orisel Hernández Aguilar

Profesora Titular de la Universidad de Pinar del Río (Cuba)

 

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Tesis doctorales

 

Participación de la Profª Dra. Orisel Hernández Aguilar en el Tribunal evaluador de la tesis de Juan José Arauz Salmerón, con el título “Fundamentos constitucionales y legales para la reforma del régimen jurídico de la mancomunidad de municipios y su aplicación en la provincia de Cádiz. Hacia una nueva etapa en la integración supramunicipal de la Bahía de Cádiz“. 9 de mayo de 2025.

 

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La Cofradía de la Expiración de Cádiz: Una devoción que nació en Cuba

(18 de abril de 2025)

 

En menos de un año se cumplirá el primer centenario de la más primigenia organización de los cultos al Cristo de la Expiración de Cádiz. Aunque la devoción a esta imagen barroca de la Escuela Genovesa se remonta al siglo XVIII, fue en 1926 cuando, a tal fin, el párroco de la Iglesia de San Lorenzo Mártir designaba única camarista del Cristo de la Expiración a una feligresa discreta, humilde y austera que vivía en la casa de enfrente. Al P. Malvares Parodi no le había pasado desapercibido que, día a día, ininterrumpidamente, y durante cuatro años, María Teresa había acudido a rezar con fe contagiosa y constancia al Cristo que permanecía medio escondido tras una cristalera en el lateral derecho del templo de la calle Sagasta: el Cristo de la Expiración.

En perpetuo agradecimiento por la milagrosa curación de su hija, María Teresa había decidido que nunca dejaría sin compañía -y aún menos cada Viernes Santo a las 3 de la tarde- a Quien, como aprendió conmovida en un colegio cubano siendo niña, había exclamado antes de expirar: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. Y así para siempre, hasta el final de sus días, a los 92 años. Con su incansable impulso, la Junta Pro Cultos del Cristo de la Expiración se formalizaría en 1938 y la Cofradía se fundaría finalmente en 1944.

Aunque su extensa familia – la mayoría, médicos de la Armada- había residido durante décadas en Santiago de Cuba, María Teresa nació en Gibara (provincia de Holguín), un baluarte defensivo inexpugnable a donde su padre fue trasladado en el contexto de los conflictos bélicos que culminarían con la pérdida de la antigua Perla de las Antillas.

Le pusieron de nombre María Teresa por su abuela materna, la puertorriqueña Teresa Vianello, natural de Aguadilla y de ascendencia italiana.  Pero su nombre completo fue María Teresa Clotilde Cruz Gurri, según consta en el registro de Bautismos de la Iglesia de San Fulgencio de Gibara. Este templo había sido inaugurado por un Arzobispo que fue y sigue siendo un referente espiritual de todos los fieles de la ciudad y, entre ellos, de María Teresa Cruz: San Antonio María Claret, fundador de la orden claretiana. De esta manera, con un apellido tan a propósito, fue en tierras cubanas donde formó su amor a la Cruz quien, con el tiempo, ya en la otra orilla del Atlántico, sería la promotora de los cultos al Cristo de la Expiración de Cádiz.

Después de la deshonrosa pérdida de Cuba, la familia sería destinada a distintos puntos de la geografía de la Península, principalmente a Cádiz y San Fernando. Tras contraer matrimonio, María Teresa residió en Ceuta junto a su esposo Nicolás, un médico tan malagueño como el estilo del paso de palio de la Virgen de la Victoria, fallecido muy joven en heroico acto de servicio sanitario en la ciudad norteafricana. Su padre Antonio Cruz Rubio, nacido en Granada y con familia política originaria de Vera (Almería), además de médico militar, fue director del Hospital Militar de Cádiz (Hospital Real) y del Hospital de Mora. La familia de su madre, Agustina Gurri Vianello (cuyo hermano José fue comandante de Marina de Cádiz o Barcelona), provenía de lugares tan distantes como Gerona, Barcelona, San Sebastián, Puerto Rico o Italia (Venecia, Génova…). De todos ellos había heredado María Teresa la prolífica afición por la música, la pintura y la gastronomía de Cuba, así como su prioritaria actitud de servicio al prójimo. Fiel a esta vocación de servicio, a su hermano Antonio, también médico de la Armada, el Ayuntamiento de San Fernando le honraría con una calle (al principio de la Avenida Pery Junquera) en reconocimiento por sus servicios como médico en la Escuela Naval Militar y, señaladamente, en la Sociedad del Centro Obrero de La Isla, donde durante años atendió de forma gratuita a quien lo necesitara, también para que nadie se sintiera abandonado.

 

 

José Joaquín Fernández Alles

Catedrático de Derecho Constitucional de la UCA

*Por la imprescindible ayuda documental y archivística recibida desde el año 2009 hasta 2025 para redactar este artículo, el autor desea dejar constancia de su mayor gratitud al sacerdote P. Ángel Andrés González (anterior Párroco de la Iglesia de San Fulgencio de Gibara), a la Universidad de Holguín (Cuba), a la Universidad de Granada (España), al Archivo Histórico de la Armada (Madrid), al personal que nos atendió en el cementerio de Ceuta y a la Diócesis de Mayagüez (Puerto Rico), a la que pertenece Aguadilla.

 

** Asimismo, el autor recomienda la lectura de los siguientes dos libros sobre la biografía del Dr. Juan Planelles, sobrino de María Teresa de la Cruz Gurri:

 

https://www.cedma.es/ficha.php?pub=30002

 

https://www.casadellibro.com/libro-el-medico-rojo/9788495058102/2321297?srsltid=AfmBOoohli3YSZ_XYRz38ufrtfYMq3JEVVWClXC0VnDfmBpyhUX-178N

 

El Dr. Juan Planelles fue uno de los científicos más eminentes del siglo XX a nivel mundial, tanto por ser el descubridor de la vacuna de la disentería, como por sus estudios sobre antibióticos, aún referenciales en la materia (además, fue maestro de otros eminentes científicos, Subsecretario del Ministerio de Sanidad y médico personal de varios presidentes del Gobierno):

https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Planelles_Ripoll

https://historia-hispanica.rah.es/biografias/47416-juan-nepomuceno-planelles-ripoll

 

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Artículos de prensa

 

Manuel Jesús Izco Reina. La penosa historia del Vapor Montserrat, Diario de Cádiz, 2 de noviembre de 2024. https://www.diariodecadiz.es/cadiz/penosa-historia-vapor-montserrat_0_2002700293.html

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Tesis doctorales

 

Participación de la Profª Dra. Orisel Hernández Aguilar en el tribunal evaluador de la tesis doctoral de D. Guillermo Salvador Salvador, con el título “Hacia un nuevo régimen jurídico y organizativo de las cortes generales. Una propuesta de mejora de la representatividad electoral, la representación territorial, la calidad legislativa y la organización de sus recursos humanos”.  16 de abril de 2024.